MUSICOTERAPIA

¿Qué es la musicoterapia?

Es el uso de la música y/o de los elementos musicales (sonido, ritmo, melodía, armonía) por un/a Musicoterapeuta cualificado/a con un /a cliente o grupo, en un proceso destinado a facilitar y promover la comunicación, las relaciones, el aprendizaje, la movilización, la expresión, la organización y otros objetivos terapéuticos relevantes, con el fin de atender a las necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas.
La musicoterapia se orienta al desarrollo de potenciales y/o la restauración de las funciones del individuo de tal manera que pueda conseguir una mejor integración intrapersonal y/o interpersonal y, consecuentemente, una mejor calidad de vida, a través de la prevención, la rehabilitación o el tratamiento. 
(Federación Mundial de Musicoterapia, VIII Congreso de Musicoterapia, Hamburgo 1996)

Es fundamental que quien la ejerce tenga la cualificación adecuada, es decir: un Título Universitario de Postgrado en Musicoterapia otorgado o avalado por una Universidad de al menos 600  horas  y/ó  60 créditos  ECTS, o bien un Título de Grado Universitario (en otros países, la Musicoterapia es una carrera universitaria). En el caso de los estudios de postgrado, el  programa  de  formación  debe  estar organizado en  consonancia  con  las  directrices  curriculares  establecidas  por  el  Espacio Europeo  de  Educación  Superior  y  la  Federación  Mundial  de  Musicoterapia,  impartiéndose las  áreas  curriculares  en  modalidad  presencial  en  un  30%  (del  mínimo  establecido)  y  las áreas curriculares  de  self- experience  y  de  prácticas  supervisadas  de  musicoterapia  en  un 50% (del mínimo establecido). 
Aquí puedes descargarte el documento Criterios para ser musicoterapeuta profesional en España, Confederación Europea de Musicoterapia (EMTC - European Music Therapy Confederation)



Algunos de los ÁMBITOS en los que trabajamos en MUSICOTERAPIA son:

DESARROLLO PERSONAL Y ÁMBITO EDUCATIVO

La Musicoterapia puede ayudar a conocerse mejor y desarrollar la capacidad de escucha, comprensión y expresión de lo que nos va sucediendo en el día a día.
Al bailar, escuchar, interpretar, improvisar o componer música, conectamos con el momento presente, con el aquí y ahora. Esto nos lleva a alcanzar estados muy especiales, momentos cumbre o estados ampliados de conciencia, como cuando meditamos. De hecho, en algunos tipos de meditación, se utiliza la música, ya que nos conecta con lo no-verbal, con nuestra capacidad creativa.  

Danzar, cantar y tocar conjuntamente nos da fuerza, nos recuerda quiénes somos y nos hace sentir que estamos "en casa" y en comunión con otras personas. A través de numerosas técnicas, podemos abordar diferentes problemas y verlos con mayor claridad, estudiar posibles soluciones, tomar consciencia y avanzar en nuestro proceso de crecimiento personal.



En el ámbito educativo, la musicoterapia se utiliza para favorecer el crecimiento de la persona a todos los niveles: cognitivo, psicomotriz, emocional, relacional, espiritual... 

Más información: Programa "La educación musical", en A vivir que son dos días, Cadena Ser, 4 mayo 2014, con Javier del Pino, Sara Añino Villalva, Alicia Wechsler, Chojin y Liricallejeros. Escuchar pinchando aquí


 INFANCIA:

Desde los primeros años de vida, la música se puede emplear para promover el desarrollo físico, sensorial, cognitivo y afectivo-emocional, así como las relaciones. Desde Música en Familia, Estimulación Musical Temprana y desde Musicoterapia para niñas y niños con alguna dificultad especial, la música se convierte en una aliada estupenda para atender a objetivos de desarrollo, disfrute y aprendizaje, sean cuales sean las capacidades y circunstancias de cada peque. En este sentido, la Musicoterapia se lleva a cabo desde la etapa prenatal, en el ámbito educativo y en el terapéutico, con beneficios como los siguientes:

Favorecer la exploración de sonidos, ritmos, melodías, armonías y texturas diferentes, de manera que vayan familiarizándose con la música y con su potencial expresivo y creativo; promover el contacto con diferentes instrumentos, con su propia voz, con música popular de diferentes culturas y con la capacidad para improvisar y crear a través de la música y otras formas de expresión artística; crear un espacio de juego, comunicación, relación y disfrute, donde puedan expresarse y desarrollarse de forma sana; estimular el desarrollo psicomotor, sensorial, perceptivo y cognitivo, así como destrezas y medios de expresión; facilitar las relaciones entre niños y niñas, así como los vínculos con sus madres, padres y profesorado; ayudar a que contacten, comuniquen y desarrollen su música interior.

Puede ser Música en familia, con personas que tienen o han tenido un desarrollo normal, como un proceso terapéutico para menores con cualquier tipo de dificultad. Algunas de las actividades más corrientes son:

  • Componer con el grupo de madres y padres canciones que tengan que ver con las necesidades de los niños y niñas (nanas, Canción del chupete -cuando dejan el chupete-, Canción de las emociones -para ayudar a favorecer el reconocimiento y gestión sana de las emociones-, Canción del pañal, de los besos...).  
  • Interpretar canciones conocidas por las familias transmitidas de generación en generación. Aprender o componer canciones menos conocidas compuestas en diferentes modos (mayor, menor, dórico, lidio, mixolidio...), ritmos (dobles, triples, compuestos), etc. De este modo, se les va mostrando un lenguaje musical muy rico, en un momento clave para el desarrollo del lenguaje tanto hablado como musical (ver Edwin Gordon y su Teoría del aprendizaje musical).
  • Danza libre y danzas estructuradas o semi-estructuradas orientadas a estimular la psicomotricidad. En este caso, podemos recurrir a música editada. Recitados rítmicos o canciones centradas en aspectos rítmicos.
  • Repetición de patrones rítmicos para aportar un vocabulario rítmico básico y estimular el desarrollo de la memoria.  
  • Repetición de patrones tonales para ayudar a que desarrollen el oído, la memoria y su vocabulario musical.
  • Relajación con nanas, mantras u otro tipo de música. Se suele hacer al final de la sesión y puede consistir en cantar con música en directo, o bien en utilizar música editada y hacer un masaje a las y los bebés u otro tipo de actividad (dibujos, plastilina, arcilla...).

MAYORES:


Al igual que en otros ámbitos, en el geriátrico la musicoterapia atiende a una diversidad de personas que acuden para mejorar su calidad de vida y bienestar.  Su práctica está dando lugar a resultados notables, como los siguientes:
  • Frenar o disminuir la actuación de los factores limitantes propios del envejecimiento, ayudando a las personas a confiar en sus propias capacidades y a generar nuevos recursos para afrontar las situaciones que se les presentan. Tal y como describe Carla Muñoz Navarro, la motivación de tocar un instrumento musical de manera grupal, provoca que las personas tengan que realizar un esfuerzo físico (movimiento de manos, brazos, tronco, cabeza, etc.) para poder producir un sonido musical, involucrando partes del cuerpo afectadas por algún tipo deterioro. También se ha podido comprobar cómo se han estimulado las habilidades cognitivas más deterioradas como la memoria (recordando motivos rítmicos, melódicos y reproduciéndolos; evocando recuerdos a partir de un estímulo musical), la atención y concentración, una mejora en la orientación espacio-temporal y en la expresión verbal.
  • Favorece la creación de vínculos y la mejora de las relaciones sociales, así como la integración y participación en el entorno social. El canto conjunto, la creación o la interpretación de canciones y el hecho de compartir experiencias musicales, genera un ambiente afectivo que motiva a cada persona a sacar lo mejor de sí misma y abrirse las y los demás. Esto se refuerza con la creación de un clima de seguridad y confianza, con el cuidado de las relaciones en el entorno terapéutico.
  • Incide directamente sobre el estado anímico de las personas: cada sesión se desarrolla en función de las emociones de las personas usuarias, tratando de generar mejoras y superar posibles bloqueos. Ya sólo el hecho de tocar un instrumento, crear y cantar conjuntamente con otras personas en un entorno amable ayuda a mejorar la autoestima, al reforzar las capacidades de las personas usuarias y la consciencia y reconocimiento las capacidades propias y ajenas, además de favorecer procesos de creación.
  • Por medio de actividades como la audición y la interpretación de canciones dentro de la relación musicoterapéutica, se refuerza la identidad de las personas mayores, afectada por la falta de valoración que reciben en muchos casos en sus entornos y, en algunos casos, por demencias y por otro tipo de pérdidas.  De esta manera, se evocan recuerdos, vivencias y sentimientos propios de la historia vital de cada persona y cada cual puede expresar y reforzar su propia música interior.
  • Mediante la improvisación musical, la expresión corporal y otros recursos, se estimula la creatividad de las personas mayores, que descubren que todavía pueden seguir desarrollándose, aprendiendo y creando.

NEURO-REHABILITACIÓN - DAÑO CEREBRAL

La musicoterapia está dando lugar a logros muy importantes también dentro de este ámbito, aprovechando que la música estimula amplias áreas del cerebro y actúa sobre el sistema nervioso y el sistema inmune, así como sobre la totalidad del ser humano. 

Con diferentes técnicas , la musicoterapia ayuda a las personas a:

•    Recuperar, mantener o compensar funciones que se han visto dañadas por cualquier circunstancia (accidentes de tráfico, daño cerebral sobrevenido, enfermedades neurodegenerativas, traumas).
•    Facilitar el desarrollo a todos los niveles (cognitivo, emocional, psicomotriz, social, espiritual…).
•    Desarrollar y confiar en sus propios recursos.
•    Mejorar el estado de ánimo, relajarse o bien estimularse.
•    Expresarse y mejorar su comunicación, incluyendo el lenguaje hablado y su recuperación.
•    Mejorar sus relaciones.
•    Favorecer el aprendizaje, la memoria a corto y largo plazo, el contacto con la realidad.
•    Facilitar la movilización y la psicomotricidad.
•    Conocerse y valorarse.
•    Aumentar su calidad de vida y salud.
 

Desde la musicoterapia, ayudamos a aliviar emociones difíciles y transformarlas en alegría, serenidad o aceptación. Como sabemos que la música ayuda a movilizar el cuerpo, la utilizamos para mejorar funciones que se han visto dañadas, como la marcha, la coordinación o la lateralidad. También sabemos que favorece la neuroplasticidad, la densidad de las conexiones neuronales y por tanto la capacidad para restaurar funciones dañadas o al menos compensarlas.

A lo largo de los años, diferentes investigaciones demuestran que el uso de musicoterapia en pacientes con daño neuronal favorece una mejora en el uso de miembros afectados, en la coordinación de dedos y coordinación ojo-mano; fortalecimiento de músculos del cuello; avance en procesos cognitivos como la atención y la memoria; incremento del potencial comunicativo, entre otros. En muchas ocasiones el proceso puede iniciar buscando una compensación para el déficit, pero en muchos casos se ha conseguido posteriormente la restauración de la función a largo plazo .

Así, personas que habían perdido el habla y la movilidad consiguen recuperar estas funciones, ya que la música estimula casi todas las áreas del cerebro y, de manera muy especial, las que tienen que ver con el lenguaje y con la motricidad.

La musicoterapia mejora la gestión de las emociones y el estado de ánimo, aprovechando que determinadas músicas generan cambios químicos en el cerebro (segregación de serotonina y liberación de endorfinas y dopamina). Además, cantar junto con otras personas da fuerza, nos recuerda quiénes somos y nos une de una manera especial.

ALZHEIMER, PARKINSON Y OTRAS ENFERMEDADES DEGENERATIVAS:


    En la enfermedad de Alzheimer, las personas se ven obligadas a afrontar muchas pérdidas. Entre otras, la identidad de la persona sufre un gran revés. En este sentido, la música nos ayuda a reforzar su sentido de la identidad. Por eso recurrimos con mucha frecuencia a la música que formó parte de sus vidas.

    A partir de esta música, tiramos del hilo de la memoria y ayudamos a estimular los recuerdos. Nuestra música nos recuerda quiénes somos, y esto es especialmente importante en un momento en el que las personas con enfermedad de Alzheimer pierden a veces la sensación de identidad, de saber quiénes son.

    La música influye en los ritmos de las personas, en sus constantes vitales y en el estado de ánimo también. Por ejemplo, cuando interpretamos canciones o recurrimos a audiciones, si un/a paciente llega a la sesión con mucha tristeza, nos colocamos musicalmente en un estado que le llegue, que le sea afín. Después, mediante las actividades musicales que vayamos eligiendo, trataríamos de ayudar a modificar ese estado de ánimo.

    Una canción nos puede servir para hablar de una situación concreta que traigan los /las pacientes a la sesión, o podemos utilizarla para que les dé fuerza en un momento difícil (como "Resistiré", del Dúo Dinámico). También podemos componer canciones a partir de lo que nuestras/os pacientes traen a sesión, o improvisar a partir de lo que nos cuentan o a partir de lo que sentimos que necesitan...

    La musicoterapia ayudar a ralentizar ciertos procesos degenerativos y a mantener o, al menos, estimular ciertas capacidades (memoria, atención, coordinación psicomotriz). Favorece las relaciones y la mejora del estado de ánimo y puede facilitar la toma de consciencia, así como la realización de determinados cambios necesarios para el desarrollo personal.


    "La música contra el Alzheimer" en Hora 25, con Àngels Barceló y Sara Vítores. Cadena Ser (23/12/2013). Programa de radio sobre los efectos de la música en el organismo, la enfermedad de Alzheimer y los beneficios de la musicoterapia en estas circunstancias. Entrevistas a: Ana Frank, jefa de sección de Neurología y  coordinadora de la Unidad de Trastornos Cognitivos y del Comportamiento del Hospital Universitario la Paz.   
    Sara Añino Villalva, musicoterapeuta y autora de este blog. Rosa Ortiz, hija de una de las mujeres que acuden a la Asociación de Familiares de Alzheimer como usuaria.



     
     
      

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